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PROMESA CLIMÁTICA   -  1er Taller de Sensibilización “COMPROMISO CLIMÁTICO"

“Cuando nos referimos al cambio climático, hablamos del desafío colectivo más grande de la historia de la humanidad”

 

El miércoles 14 de abril se llevó adelante el primer taller de sensibilización que organiza el PNUD en el marco de la iniciativa “Promesa Climática”, el proyecto que propone fortalecer la capacidad de los y las jóvenes para promover acciones climáticas, fomentando su participación en foros nacionales e internacionales y esfuerzos coordinados con gobiernos, ONU, sector privado, medios de comunicación y otros ámbitos.

Este primer taller, cuyo eje giró en torno al “Compromiso Climático”, contó con cinco oradores con fuerte incidencia y conocimiento de campo en la temática. Con varias ideas y propuestas interesantes, un mismo concepto atravesó las exposiciones de cada uno: la necesidad imperiosa de un involucramiento joven para lograr una transformación verdadera.

Quien primero tomó la palabra fue Michael Comstock, especialista en cambio climático, colaborador de UNDP Climate Promise y del NDC Programme. “Si queremos limitar el calentamiento global a 1.5 grados (meta propuesta en el Acuerdo de París) debemos, para 2030, limitar nuestras emisiones un 45 por ciento con respecto a los niveles de 2010, y alcanzar la carbono neutralidad para 2050. Queda muy poco tiempo para implementar las transiciones profundas que se necesitan hacia la energía limpia, el transporte sostenible y la agricultura sostenible”, dijo Comstock.

También destacó el proyecto del voto popular por el clima, realizado por el PNUD, y que resultó ser la encuesta de opinión pública de cambio climático más grande de la historia, participando más de 1.2 millones de personas y de más de 50 países. “El 64 por ciento reconoció el cambio climático como una emergencia global, lo que demuestra un claro apoyo público. Los ciudadanos y especialmente los jóvenes pueden desempeñar un papel clave para alentar a gobiernos a emprender acciones climáticas ambiciosas”, señaló.

Entre los puntos centrales para Comstock, está, sin dudas, la financiación. La voluntad de contribuir concretamente desde lo económico para llevar adelante una transformación real. “Es clave para la implementación”, dijo.

Y respecto a los jóvenes, expresó: “Los movimientos de las juventudes han demostrado su poder para acelerar las soluciones climáticas locales, generar impulso político a nivel nacional e incluso influir en las negociaciones climáticas internacionales”.

El siguiente expositor fue Rodrigo Rodríguez Tornquist, Secretario de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación del MAyDS de Argentina, que explicó el trabajo que vienen haciendo las instituciones gubernamentales a nivel nacional. “Hemos hecho un fuerte trabajo inter-jurisdiccional, con ministerios, sociedad civil y sectores del trabajo, para construir juntos una sociedad que se alinea con, según nuestros cálculos, casi 1.95 grados. Seguimos trabajando para poder aumentar esa ambición”, sostuvo.

Tornquist se refirió al trabajo que llevan adelante este año vinculado al Plan Nacional de Adaptación y Mitigación del Cambio Climático, y destacó la necesidad de implementarlo de manera “justa”. “La acción climática debe significar una oportunidad, pero de ningún modo puede ser una carga adicional para los países en desarrollo y para la inclusión de parte de nuestra población, que está en situación de vulnerabilidad social y por ende ambiental”, expresó.

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También explicó las implicancias que tiene una transformación de esta magnitud a escala mundial, y dijo: “La implementación de la NDC va a requerir un esfuerzo titánico y, a nivel internacional, un cambio en el modo en que concebimos al desarrollo. Para esto necesitaremos transferencias de tecnologías, accesos a recursos, justicia comercial. Hay que accionar en un marco de fraternidad. Argentina está asumiendo un rol importante. Queremos lograr no solamente acuerdos para la ambición, sino también para la implementación. Debemos dar una discusión responsable”.

Sobre la juventud: “Es muy importante que principalmente los jóvenes estén muy activos para promover esta discusión en todos los ámbitos. La demanda de abajo hacia arriba hará que la dirigencia política mundial comprenda. Entonces: hay que reflexionar, demandar y participar”.

Luego del Secretario, fue el turno de Noella Richard, miembro del PNUD como Youth Empowerment leader. Richard remarcó algunos criterios para entender por qué es tan importante el papel juvenil. En primer lugar, porque es la mayor franja etaria a nivel mundial, con 1800 millones de jóvenes en todo el planeta. “Además, 9 de cada 10 viven en países con problemas complejos de desarrollo”, comentó. Y observó, a modo de recomendación, la necesidad de invertir en las capacidades, principalmente en la capacidad de actuar y en el liderazgo de los jóvenes.

El empoderamiento de los jóvenes es un imperativo democrático. Siguen siendo víctimas de agresión, discriminación y amenazas. Por eso es fundamental fomentar su participación significativa en la toma de decisión. Muchos jóvenes toman la palabra, se organizan, contribuyen al cambio a través de ideas nuevas, soluciones innovadoras, denuncian injusticias”, expuso Richard. Aun así, al mismo tiempo señaló que “los obstáculos estructurales que limitan la participación de la juventud y amenazan sus derechos deben transformarse”.

Richard hizo un repaso sobre varias actividades con jóvenes que se están llevando a cabo en diversos países, como Argentina, Malasia, Moldavia, Liberia e Iraq, entre otros. Mencionó la Misión 1.5, “que confirma que la población de menos de 18 años tiene más chances de creer que el cambio climático es una emergencia global”; el Plan de Participación Juvenil del NDC Partnership, que involucra 29 países y 15 instituciones como UNICEF, PNUD y FAO; Youth4Climate, organizada por Italia, en la búsqueda de enfatizar la participación de los jóvenes; Generation 17, una iniciativa desarrollada en conjunto con la empresa Samsung.

Cerca del final, quien expuso fue María Eugenia Di Paola, Coordinadora de Ambiente y Desarrollo Sostenible de PNUD Argentina. Di Paola se expresó sobre el trabajo de participación e involucramiento que representa, a nivel simbólico y también tangible, la firma del Acuerdo de Escazú. “Quiero que tomemos este ejemplo como un ejemplo inspirador para los próximos pasos, que van requerir continuar y generar más canales de participación y fortalecimiento”, dijo.

Acuerdos como este, explicó, son los que van materializando la implementación. “Los individuos, a través de reclamos, necesidades y conflictos, pusimos de manifiesto que había que tomar cartas en el asunto. Esto es lo que ha precedido grandes decisiones a nivel global y también a nivel local, pero que requieren de decisiones y acciones muy concretas en nuestras realidades”.

Al igual que el resto de los expositores, se refirió al rol del joven. “Fue muy notorio, loable e importante cómo las organizaciones de jóvenes empujaron para lograr lo de Escazú. Claramente estas organizaciones fueron muy importantes en el momento de definición”.

Y agregó: “Vivimos una era que nos llama a generar una transformación a la altura y a hacer que, si llegamos a esta situación por una mala relación, podamos revertirla por una buena. Ahí necesitamos que todos asumamos nuestras responsabilidades. Pero también necesitamos escuchar y fortalecer esa labor tan importante de los y las jóvenes”.

“El ámbito en que cada uno de nosotros esté, va a participar siempre mejor accediendo a la información y proponiendo positivamente”, finalizó Di Paola.

Como palabra final, quien cerró el taller fue Máximo Mazzocco, CEO y Fundador de Eco House Argentina, dejando una frase contundente: “Cuando nos referimos al cambio climático, hablamos del desafío colectivo más grande de la historia de la humanidad”.

Mazzocco habló sobre cómo malear esta situación para lograr acciones concretas: “Tenemos que ir marcha atrás en muchas cuestiones, y en otras debemos adaptarnos. Para todas las propuestas se necesitan miles de millones de dólares”. Y dijo: “No pudimos pasar a la acción como se debe. Perdimos la capacidad de adaptarnos a la modificación en los ecosistemas porque los hemos devastado. Hemos roto el equilibrio”, declaró.

Sobre su experiencia personal, contó: “Tenía el bicho muy fuerte de ‘el mundo que dejaron’. Después me fui dando cuenta de que yo también soy parte de ese mundo lleno de errores. Necesitamos absolutamente de todos y todas. Por eso hablamos de involucrar, participar, buscar la manera de tocar la puerta donde sea. La incidencia tiene que ser en todos los espacios donde coexistimos”.

Para cerrar, propuso hacer hincapié en las similitudes más que en las diferencias: “¿Por qué no empezamos a pensar en lo que tenemos en común? Acá está la gran oportunidad: el cambio climático, al ser transversal absolutamente a casi todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana, nos arroja una oportunidad para unirnos”, concluyó.

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