En la publicación se plasman las principales brechas de género en el mercado de trabajo argentino. También contiene un relevamiento de buenas prácticas y lecciones aprendidas, y recomendaciones de política pública para cerrar las brechas. Foto: PNUD Argentina

 

Es un acto llevado a cabo esta mañana en Salón Presidente Alfonsín de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se formalizó la Declaración de Interés del trabajo conjunto entre CIPPEC, OIT, ONU Mujeres y PNUD en Argentina denominado: 

El género del trabajo. Entre la casa, el sueldo y los derechos.

Este trabajo presenta un diagnóstico de la situación de las brechas de género en el mercado de trabajo; brinda evidencia sobre los beneficios de cerrarlas desde una perspectiva de derechos y desarrollo; y propone políticas en pos de este objetivo. En particular, profundiza en los tres principales determinantes de la participación económica de las mujeres: el cuidado y el trabajo doméstico no remunerado; las normas sociales de género y los sesgos; y la educación

Agenda

  • Gala Díaz Langou Directora ejecutiva de CIPPEC y coautora del l ibro (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento)
  • Florencia Caro Sachetti Coordinadora de Protección Social de CIPPEC y coautora del libro
  • José Florito Coordinador de la Dirección Ejecutiva y coautor del libro CIPPEC
  • Rafael Rofman Director del programa de Protección Social de CIPPEC
  • Mercedes Méndez Ribas Directora de Desarrollo Institucional y Cooperación Internacional de CIPPEC
  • Claudio Tomasi Representante residente de PNUD en Argentina
  • Alejandra García Responsable en Temática de Género de PNUD
  • Verónica Baracat Coordinadora del Programa País de ONU Mujeres en Argentina
  • Yukiko Arai Directora de la Oficina País de la OIT Organización Internacional del Trabajo)
  • María Eugenia Sconfienza Funcionaria P rincipal de Programación de OIT

 

“Declárase de Interés Económico y para la Comunicación Social de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el libro "El Género del trabajo: entre la casa, el sueldo y los derechos"

 

 

ACTUALIZACIÓN (*1)

SITUACIÓN GENERAL MERCADO DE TRABAJO Y DESIGUALDADES DE GÉNERO

·      Como se ha visto en los hallazgos de la publicación y su actualización la tendencia encontrada en el estancamiento de la tasa de participación laboral de las mujeres en Argentina se ha agudizado con la pandemia del COVID.

·        La crisis generada por la pandemia profundizó desigualdades. La crisis por la pandemia profundizó la brecha entre mujeres y varones en la actividad laboral y el empleo formal.  Mujeres y jóvenes fueron los grupos más afectados y son los que más tardan en recuperarse.*

·      La crisis es doble, económica y de cuidados. En el peor momento de la crisis las mujeres perdieron 1,7 millón de puestos de trabajo. Con las políticas de reactivación, se recuperaron las tres cuartas partes. La recuperación de las mujeres es más lenta que la de los varones.

·      Se multiplicó el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, que en un 75,7% es realizado por las mujeres.

·        La sobrecarga de tareas domésticas y de cuidado profundizó las dificultades de las mujeres para acceder y permanecer en el mercado de trabajo. Así puede observarse en la Tasa de Actividad. Antes de la pandemia, 5 de cada 10 mujeres participaban en el mercado de trabajo. Ese número descendió a 4 de cada 10 en el segundo trimestre de 2020, en el pico de la emergencia sanitaria. En ese momento, hubo un derrumbe de la tasa de actividad de las mujeres de 8,2 puntos porcentuales: pasó de 49,4% a 41,2% y se llegó al nivel más bajo desde 2002. A principios de 2021 se estableció en el 49%, frente a un 69,7 % de los varones, lo cual representa la salida del mercado laboral de más de 250.000 mujeres. Entre las jefas de hogar sin cónyuge y con niños, niñas y adolescentes a cargo, el impacto en el peor momento de la crisis fue mayor: la caída en la actividad fue de 14 puntos porcentuales.

·        Las mujeres trabajan mayoritariamente en los sectores de la economía más afectados por la crisis y también en los más informales. La brecha entre varones y mujeres menores de 30 años en la tasa de desempleo pasó de 2 a 7,9 punto porcentuales del último trimestre de 2019 al primer trimestre de 2021. Es decir, se cuadruplicó. En el pico de la pandemia, las mujeres jóvenes alcanzaron 28,5% de desocupación [1].

·      Las mujeres jóvenes, madres y de hogares con menores ingresos son las que menos participan del mercado laboral y las que más obstáculos encuentran a la hora de acceder a puestos de trabajo decente. Es por esto que la autonomía económica de las mujeres figura como uno de los puntos de la Agenda 2030 de desarrollo Sostenible. Las causas se encuentran en la discriminación de género, las normas sociales y los estereotipos de género que la perpetúan.

 

TEMA DE CUIDADOS Y ACTIVIDAD ECONÓMICA

·      El sector más afectado por la crisis durante la pandemia fue el trabajo doméstico en casas particulares: del cuarto trimestre de 2019 al cuarto trimestre de 2020, cayó un 18%. Más de 230.000 trabajadoras informales del sector aún no recuperaron sus puestos de trabajo. Asimismo, se multiplicó el trabajo dentro del hogar no remunerado, que en un 75,7% es realizado por mujeres y, comparado al resto de las actividades económicas, es uno de los más importantes.

·      Antes de la pandemia, la suma de las tareas domésticas y de cuidados no remuneradas representaba casi el 15,9% del PBI. Entre el cuarto trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2020, la proporción pasó a ser del 21,8%. Como consecuencia de esto, 1 de cada 10 mujeres a cargo de niños y niñas menores de 6 años salió del mercado laboral.

·        Según la Encuesta de Uso del Tiempo (EUT) elaborada por el INDEC, las mujeres dedican dos veces más tiempo a las tareas domésticas y de cuidados no remunerados que los varones. La sobrecarga de las tareas domésticas impidió recuperar los niveles de actividad previos a la pandemia: el cuidado de niños y niñas funciona como un obstáculo a la hora de buscar trabajo, en el caso de las desocupadas, o de mantenerlo, en el caso de las ocupadas.

·      La sobrecarga de tareas domésticas y de cuidado profundizó las dificultades de las mujeres para acceder y permanecer en el mercado de trabajo. Por esto es importante, favorecer la agenda de cuidado, tener una política integral que aborde la temática de cuidados, que abogue por la corresponsabilidad social y que se avance hacia que los varones intervengan de manera equitativa en esta tarea que es realizada principalmente por las mujeres. Asimismo, es necesario modificar las licencias por paternidad, extendiéndolas y plantearlas desde una perspectiva de parentalidad.

·      Fortalecer la infraestructura de los cuidados, que es un sector estratégico para el desarrollo económico y un vector transversal de todo el tejido productivo. Genera más puestos de trabajo en la construcción. Multiplica y mejora los empleos relacionados con los cuidados. Genera más tiempo para las mujeres. Amplía las oportunidades de ingresar y permanecer en el mercado de trabajo Favorece la autonomía económica de las mujeres: les brinda tiempo libre para trabajar, emprender y estudiar. También descansar, cuidar su salud, entre otras posibilidades. La inversión específica en infraestructura del cuidado reduce la desigualdad: “Con una inversión del 2% de PIB en industrias del cuidado se generan aumentos en el empleo general que van del 2,4% al 6,1% (dependiendo del país analizado) pero con incrementos en la tasa de empleo de las mujeres de entre 3,3 y 8,2 puntos porcentuales, reduciendo brechas de género”.

SEGMENTACIÓN HORIZONTAL DEL MERCADO DE TRABAJO

·      Los sectores estratégicos están masculinizados. Los sectores considerados estratégicos para el desarrollo porque dinamizan la economía, por el nivel de inversión que reciben y los salarios que ofrecen, entre otras variables, están fuertemente masculinizados. 4 de cada 10 mujeres trabajan en el empleo doméstico, la enseñanza, la salud y los servicios sociales. 4 de cada 10 varones trabajan en la construcción, la industria manufacturera y el transporte y almacenamiento. En la construcción los varones son el 96,9%; en la industria manufacturera, el 67,0%; en las actividades primarias, el 87,6%; en el transporte, el 87,4% y en el sector energético, el 90,7%. En estos sectores, las mujeres son minoría. Por esto es importante trabajar en la deconstrucción de los estereotipos de género y desde la perspectiva de masculinidades para ir modificando esta segmentación horizontal, producida a partir de la división sexual del trabajo.

·      Sumar mujeres y diversidades como parte de la construcción del presente y el futuro.  La inserción en sectores estratégicos como la industria, la energía, la tecnología o el transporte reduce brechas estructurales de acceso al empleo y de ingresos, y esto produce impacto en toda la economía.

 

  EL  PNUD Y SU TRABAJO EN ESTAS TEMÁTICAS

·      PNUD ha venido trabajando en la reducción de las desigualdades de género en el mercado de trabajo y la promoción de la autonomía económica de las mujeres como parte de su mandato, en la promoción del Desarrollo Sostenible. Para esto, ha desarrollado y desarrolla iniciativas y programas, generando alianzas con las instancias gubernamentales, de la sociedad civil y del sector privado, los Organismos de cooperación y las Agencias del Sistema de Naciones Unidas, con el fin de superar los desafíos y obstáculos que todavía persisten para reducir las brechas de género en el mercado de trabajo y favorecer la autonomía económica de las mujeres.

·      Se ha trabajado en favorecer y promover la autonomía económica, la autonomía física y el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisión, a través del trabajo junto a Ministerios Nacionales, Provinciales y Locales. En este sentido cabe destacar las acciones desarrolladas junto a los Ministerios de Trabajo, las áreas de Desarrollo Productivo y el Ministerio de Desarrollo Social. También se ha apoyado y trabajado al Ministerio de la Mujeres, Géneros y Diversidad, en las temáticas de una agenda legislativa sobre cuidados y en estudios sobre cómo afectan el trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres en su autonomía económica.

·      Además, en el trabajo para la reducción de las brechas de género existentes en el mercado laboral y para favorecer la autonomía económica y la inclusión financiera de las mujeres se han desarrollado acciones y alianzas con el Sector Privado, los Sindicatos y Organizaciones de la Sociedad Civil, cabe mencionar las acciones desarrolladas en el acompañamiento a políticas de microemprendimientos desarrollados por mujeres y las asistencias técnicas para formaciones y fortalecimiento de capacidades.

·      Otro punto a destacar es el trabajo con varones desde la perspectiva de Masculinidades para lograr, como fin último, un verdadero cambio cultural y sustantivo que elimine las barreras, los estereotipos y los roles estancos definidos por la división sexual del trabajo.

·      Para PNUD resulta fundamental poder visibilizar las desigualdades de género en el mercado de trabajo y los perjuicios individuales y colectivos que traen aparejados. Además, considera pertinente proponer políticas públicas basadas en la evidencia que permitan cerrar las brechas de género en el mundo del trabajo y contribuir a generar las condiciones políticas, técnicas e institucionales para la implementación de medidas que tiendan a la igualdad de género, en el sector privado y público a través de diálogos sociales y públicos.

 

 

 

[1] Fuente: Elaboración Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, Ministerio de Economía,en base a datos de EPH - INDEC. Cálculo de tasas para población mayor de 14 años.

 

 

 

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