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Por Ma. Verónica Moreno - Jefa de Mapeo de Soluciones - AccLabPNUDArg @mveronicamoreno

 

Casi un año atrás, los integrantes del Laboratorio de Aceleración estábamos ingresando al PNUD Argentina con el objetivo de favorecer ciclos de aprendizajes cortos que pudieran aportar a la construcción de políticas, basadas en lo que se sabe que funciona.

Lo primero que hicimos fue empezar por casa: exploramos las iniciativas y los componentes innovadores de los proyectos propios del PNUD. Reconocimos que la oficina de país ya venía implementando proyectos con un abordaje complejo, caracterizados por la cercanía territorial y los diagnósticos participativos. Sobre esa base, teníamos que empezar a andar nuestro propio camino.

Sabíamos que, fieles a nuestro enfoque experimental, queríamos trabajar sobre políticas públicas informadas en evidencia y, por eso, convocamos a múltiples actores, provenientes de distintos sectores, para co-crear un diagnóstico al respecto.

Mientras tanto definimos que nuestra primera línea de trabajo fuera la inclusión financiera debido a la situación crítica que atraviesa la Argentina. ¿Cómo íbamos a hacerlo? En equipo. Los tres líderes de área acordamos en participar en cada una de las etapas del proceso para apropiarnos de su sentido. Es decir, íbamos a explorar, mapear y experimentar juntos. Apenas nos conocíamos, pero estábamos seguros de que ésas serían las bases de nuestro grupo de trabajo.  

Hicimos entrevistas con informantes clave, tejimos una red de aliados que nos permitieron trasladar nuestro trabajo de la oficina a los barrios populares, realizamos una salida a campo donde mapeamos soluciones, y encontramos hallazgos interesantes.  De las soluciones, aprendimos que las más valoradas se caracterizaban por haber sido apropiadas por las personas (más allá que hayan sido diseñadas por ellas o no); difuminaban la barrera entre destinatarios- impulsores; estaban ancladas en la cercanía, la confianza, el apoyo mutuo y el sentimiento de comunidad, y utilizaban la organización social como medio de aceleración.

Al repasar estos puntos, me doy cuenta de que son los mismos con los que quisimos fundar nuestro laboratorio, al que llamamos Co_Lab para enfatizar nuestro espíritu de trabajo colaborativo y comunitario.

Justo unos días antes del establecimiento de la cuarentena, realizamos el primer experimento para entender la influencia del grupo de pares en las decisiones financieras de las personas.  Al día siguiente, salimos a festejar el logro: habíamos transitado nuestro primer ciclo de trabajo. En ese momento no sabíamos que ésa iba a ser la última vez que nos viéramos personalmente…hasta, inclusive, el día que escribo este posteo.

Con la irrupción de la pandemia, la Red Global de Laboratorios reaccionó rápido y generó espacios para compartir aprendizajes en tiempo real.  El sostenimiento de las medidas de distanciamiento físico a nivel nacional trajo aparejado múltiples interrogantes sobre cómo iba a continuar nuestro trabajo, caracterizado por el abordaje territorial.

En línea con la temática financiera, avanzamos con tres campañas de comunicación para promover herramientas que pudieran facilitar la vida de las personas.  Por lo tanto, nos concentramos en fomentar que las personas paguen por adelantado los bienes y servicios que regularmente compraban para apoyar a quienes no podían salir a trabajar. También difundimos herramientas útiles para la población no bancarizada, un sistema que permite la extracción de efectivo en los cajeros , y  las billeteras y los bancos digitales dado que favorecen los pagos digitales (medida altamente recomendada) y el cobro, en el caso de los bancos, del IFE.

A raíz de ello, el FONCAP, junto al Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, nos propuso sumarnos al Protocolo de Cuidado de Comedores, activado por el COVID-19, mediante la difusión de recomendaciones financieras. Allí estuvimos para colaborar en el diseño de los materiales que iban a ser distribuidos entre cientos de líderes sociales o, mejor dicho, voluntarias —prácticamente todas son mujeres— que trabajan en comedores comunitarios. Con esta acción llegamos a 251 organizaciones sociales.

La pandemia evidenció la importancia de trabajar en inclusión financiera y, desde el Co_Lab, contribuimos a incorporar el tema en la oficina de PNUD en Argentina. De hecho, con el área de Género estamos diseñando un proyecto que parte de nuestra metodología, de abajo hacia arriba.  Con este mismo enfoque, también aportamos en otros espacios. Por ejemplo, nos sumamos al proceso de co-creación de un autodiagnóstico de inclusión financiera para gobiernos locales en alianza con RIL, la Red de Innovación Local, y numerosos expertos.  

La magnitud de la emergencia sociosanitaria reforzó nuestra necesidad de conocer mejor el panorama de los esfuerzos realizados desde la base. Por ello, decidimos acelerar el mapa colaborativo “Territorios en acción: las organizaciones sociales hacen frente a la pandemia” —promovido por FLACSO Argentina, el Instituto del Conurbano de la Universidad General Sarmiento y el CEUR-CONICET—  a fin de contribuir a visibilizar la conformación del universo asociativo argentino y la relevancia de las acciones que están desarrollándose. ¡Hoy hay más de 500 organizaciones sociales mapeadas!

A partir de esta colaboración, también nos dimos cuenta de que podíamos reclutar a jóvenes —posibles agentes de cambio de sus comunidades— para realizar un relevamiento remoto destinado a mapear soluciones orientadas a la inclusión financiera y/o la recuperación socioeconómica. Acción que se enmarca en un proyecto de Naciones Unidas Voluntarios cuyo propósito es elaborar un modelo de trabajo, y que también incluye una instancia de aceleración para pensar soluciones financieras digitales e inclusivas, impulsado con voluntarios de Shaping Horizons,  iniciativa de la Universidad de Cambridge,  Ashoka, PNUD México y la Universidad Nacional de San Martín.

De manera más reciente, el COVID-19 también puso de manifiesto la relevancia de las vacunas. Todos los días salen noticias en los medios de comunicación sobre este tema; planteando múltiples preguntas. ¿Cuándo estará disponible la vacuna? ¿Quiénes accederán primero? ¿Cuáles serán sus efectos? ¿Serán eficaces? Pero la calidad de esa información es muy disímil.   Por lo tanto, vamos a indagar sobre cómo coexisten las barreras de acceso operantes con los desafíos asociados a la desinformación en vacunas. En alianza con la Fundación Bunge y Born haremos un estudio cualitativo y un amplio experimento de encuesta.

Por otra parte, las medidas de restricción a la movilidad en la fase más estricta de la cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires se presentaron como una oportunidad para impulsar un proyecto que midiera la calidad de aire con voluntarios ciclistas que circularon con sensores de bajo costo. Este proyecto de ciencia ciudadana fue desarrollado con el Clúster de Ambiente de PNUD en alianza con el Ministerio de Ambiente de Nación, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Open-Seneca de la Universidad de Cambridge.

A partir de ese proyecto, nos dimos cuenta de que debíamos avanzar en un próximo ciclo de trabajo dedicado a  ciencia ciudadana con foco en ambiente. Hoy estamos explorando el tema con mayor profundidad y ya hemos mapeado numerosos proyectos. En este mapeo tenemos la intención de incluir a actores no tradicionales que también procuran construir conocimiento e incidir en discusiones públicas. ¿Cómo abordan las comunidades aquellas problemáticas que no necesariamente son estudiadas por el sector científico o los gobiernos? ¿Cuál es la relación entre el conocimiento sobre los problemas por parte de las personas y su compromiso con posibles soluciones?

En fin, éstos son las algunos de los proyectos en los cuales estuvimos involucrados durante nuestro primer año. Por supuesto, también tuvimos varios fracasos en el camino…pero ése será tema de otro posteo.

¿Cómo imaginamos el próximo año? Lleno de desafíos. En principio, estamos organizando una serie de actividades de extensión, desde seminarios para discutir sobre retos y oportunidades emergentes de nuestras líneas de acción hasta clases en universidades para realizar transferencia de capacidades, la primera experiencia será con estudiantes de la Universidad de San Andrés. También estamos planeando un experimento/ posibilidad de crecimiento sobre puntos de servicios, basados en la cercanía territorial; y apoyando un programa de aceleración para emprendedores sociales junto a Yunus & Youth.

No lo hicimos solos, lo hicimos Co_Lab(orando).

 

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