José Vicente Troya, Asesor Técnico Regional para Aguas y Océanos del Centro Regional PNUD para América Latina y el Caribe y María Eugenia Di Paola, Coordinadora de Ambiente y Desarrollo Sostenible de PNUD Argentina. Foto: PNUD Argentina.

Reunión Preparatoria de la XXI Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe
Buenos Aires, Argentina - Octubre de 2018

Presentación del Comité Técnico Interagencial del Foro a cargo de José Vicente Troya, Asesor Técnico Regional para Aguas y Océanos del Centro Regional PNUD para América Latina y el Caribe y María Eugenia Di Paola, Coordinadora de Ambiente y Desarrollo Sostenible de PNUD Argentina. (*)

Introducción

En primer lugar quisiéramos destacar y poner en especial valor la importancia que reviste el desarrollo del XXI Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe en Buenos Aires, como instancia de análisis de las diferentes políticas ambientales de la región y la posterior implementación de agendas comunes en pos de una mejora de las actuales condiciones ambientales, y por supuesto de los sectores más vulnerables, víctimas de la desigualdad, que suelen ser los que viven en condiciones más críticas desde el punto de vista ambiental. Bien sabido es a esta altura ya que las personas que sufren las consecuencias de la pobreza son, precisamente, las más dependientes de los servicios de los ecosistemas y las que presentan una mayor vulnerabilidad frente los impactos negativos derivados de los problemas ambientales.

Foro de Ministros y ONU Ambiente

En este sentido, es imprescindible destacar la labor Inter agencial del sistema de Naciones Unidas, y muy en particular agradecer en esta oportunidad a ONU-Ambiente, quien desde su fundación en el año 1972 año clave para el multilateralismo en materia ambiental en el cual se celebra la Cumbre de Estocolmo, trabaja ayudando a los países en desarrollo a aplicar políticas y prácticas ambientalmente racionales en el marco de los convenios internacionales ambientales y con el claro objetivo de construir sostenibilidad, actualmente en el marco de la Agenda 2030 impulsada desde Naciones Unidas.

Gobernanza y la participación, el enfoque de derechos y CEPAL

De esta forma, las importantes decisiones tomadas en el marco del presente Foro, así como su posterior traducción a políticas locales implementadas en cada uno de los países de Latinoamérica, conjugan la voluntad de los países de mejorar la calidad del ambiente con la visión de desarrollo planteada en el marco de la Agenda 2030, y muy especialmente a la luz de la reciente aprobación del Acuerdo regional de Escazú para la protección de los derechos de acceso a la información, participación ciudadana y acceso a la justicia en asuntos ambientales. Este acuerdo de segunda generación y cuya Secretaría Técnica es CEPAL, vincula el ambiente con los derechos humanos y los derechos de acceso, fortaleciendo la gobernanza y la participación ciudadana en materia ambiental en un modo virtuoso y clave para el Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.

Integralidad de la Agenda 2030

En los años 1980, se acuñó el término “desarrollo sostenible” haciendo hincapié en que no se podían separar los ámbitos social, económico y ambiental. La Agenda 2030 retoma esta noción original del concepto aunando los desafíos contenidos en la agenda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que tenían un fuerte foco social, y los acuerdos multilaterales derivados de la agenda de la Cumbre de la Tierra-Río, que tenían un abordaje ambiental. Es así como las agendas de derechos humanos, el ambiente y el desarrollo se conjugan en la Agenda 2030. Los tomadores de decisión, los expertos, los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y la ciudadanía en general, no pueden perder de vista que existe una estrecha imbricación entre la dimensión socio-económica y la ambiental. La desigualdad, la pobreza, la precariedad de la base económica están íntimamente relacionados con la degradación ambiental causada por modelos de desarrollo insostenibles.

El enfoque integrado del concepto de desarrollo sostenible que promueve la Agenda 2030 asegura que la sostenibilidad ambiental sea un tema transversal vinculado a todos los ODS. El ambiente tiene en esta agenda global un rol preponderante; en efecto, 86 de las 169 metas de los ODS incluyen referencias específicas a temas ambientales en articulación con otras prioridades de desarrollo como la reducción de la pobreza y el hambre, la salud, la educación, la igualdad de género, las ciudades, el desarrollo industrial, entre otras.

En cuanto a la desigualdad y la pobreza en el mundo, y en especial en nuestra región, la integralidad es la clave, y no podemos anteponer lucha contra la pobreza y protección de la biodiversidad, por ejemplo, porque si no las soluciones a las que arribemos no serán tales. Esta es una falsa dicotomía que resulta de un esquema antiguo de crecimiento que es necesario revertir y que el Derecho internacional y la misma Agenda 2030 señalan como base a integrar. En este sentido, cobra relevancia el concepto de servicios que proveen los ecosistemas al planeta y a la humanidad y asimismo los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas y su buen vivir, el rol de las comunidades locales y los necesarios beneficios de acceso a los bienes y recursos asociados (entre ellos los genéticos) que involucra la biodiversidad.

De esta forma, cuidar del ambiente es uno de los aspectos más estratégicos de la Agenda 2030. Es imperativo que América latina y el Caribe pueda encaminar sus modelos de desarrollo con este enfoque integral. Una exhortación que cobra fuerza, considerando que la región alberga un poco más del 40% de la biodiversidad del planeta, contiene 869,5 millones de hectáreas de bosques, y tiene alta dependencia de productos primarios y recursos naturales, productos que representan alrededor del 50% de las exportaciones regionales (soja, café, azúcar y carne; petróleo, carbón, cobre y otros minerales, entre otros). Los servicios ecosistémicos, la biodiversidad y las tierras productivas siguen degradándose debido, entre otras razones, al predominio de un modelo extractivo con insuficientes consideraciones socio-ambientales, unido al crecimiento urbano no planificado y a la expansión de la frontera agrícola; fenómenos que ponen en riesgo la sostenibilidad del desarrollo. En este contexto, es clave desvincular el crecimiento económico de un uso irracional de los recursos naturales, así como “descarbonizar” la economía aplicando medidas en materia de energía, transporte, uso de la tierra e industria.

El PNUD

Por su parte, desde PNUD apoyamos tanto técnica como financieramente diferentes iniciativas vinculadas al ambiente, pero con una fuerte impronta social y con las personas como eje fundamental de nuestras acciones. Así, PNUD tiene una amplia cartera de apoyo a los países de la región. Actualmente tiene en marcha unos 200 proyectos en 30 países, por un monto de donaciones de más de 700 millones de dólares. En los últimos 25 años, entre donaciones y cofinanciación, la inversión total en los países ha sido de US $ 6.7 mil millones, que han contribuido a logros significativos para eliminar las causas de la degradación, y ha construido resiliencia y fortalecido los medios de vida de la población.

Desde el PNUD y junto con otras agencias del Sistema de Naciones Unidas, trabajamos con los gobiernos y la comunidad en ejes que fortalezcan la gobernanza ambiental, la participación, las herramientas de conservación en materia normativa, económica, y de gestión ecosistémica que tiendan a un desarrollo sostenible. Como parte de este mandato, el SNU en su conjunto impulsa diversos ejes fundamentales para lograr la sostenibilidad ambiental, entre los cuales podemos considerar:

• La lucha contra el Cambio Climático y la gestión integral de reducción de riesgos de desastres. En este sentido y haciendo eco a las agendas de París y Sendai de 2015, tanto el programa de Emisiones Bajas en Carbono como el de Apoyo a las NDC a nivel global y latinoamericano significa un anclaje de suma importancia para el trabajo que realizamos tanto a nivel global, regional como nacional. En este sentido también el trabajo en materia de acceso a la energía y energías renovables y eficiencia energética. Asimismo, la estrategia de reducción de riesgos de desastres en articulación directa entre la adaptación y la mitigación y en total alianza con la infraestructura verde, representan una agenda articulada que no podemos escindir. Más aún con el recientemente aprobado y presentado informe del lPCC que claramente nos alerta a limitar el calentamiento global a 1.5 C

• La implementación integral de los convenios internacionales en materia de sustancias químicas. La consideración de los llamados convenios químicos en una articulación virtuosa que fortalezca su tratamiento a nivel global, regional y de implementación nacional, constituye una línea de trabajo de suma importancia. Más aún teniendo en cuenta la puesta en vigencia del convenio de Minamata en 2017 y la enmienda de Kigali de 2016.

• La Conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y los bosques. En esta línea la adecuada aplicación del Convenio de Biodiversidad, sus protocolos, y las metas de Aichi resultan fundamentales, y en tal sentido el trabajo de apoyo a un gran número de países en el proceso de elaboración del sexto reporte de biodiversidad como así también la metodología de Biofin que ofrece un enfoque innovador y progresivo en materia de financiamiento para la biodiversidad.

• El cuidado de los océanos y la prevención de la contaminación y la sobrepesca. En este sentido, ha constituido un hito la Primer Conferencia de los Océanos y los compromisos preparados y presentados por los gobiernos y los distintos sectores y el trabajo preparatorio que se llevó a cabo en diversos países, y que requiere desde ya un seguimiento dedicado y conjunto en el marco de las agendas de conservación, uso sostenible y prevención de la contaminación.

Es menester desde nuestro punto de vista recalcar que tanto el diseño de las iniciativas como de los proyectos puntuales en territorio, revisten una estructura de gobernanza con las contrapartes que contempla la participación concreta de las comunidades y los sectores, en línea con la necesaria visión integral que requieren las decisiones ambientales y sostenibles. Las herramientas de planificación también revisten una importancia estratégica, tanto respecto del ordenamiento ambiental del territorio, la evaluación de impacto ambiental como así también la Evaluación Ambiental Estratégica de la mano de las herramientas de acceso a la información, la participación ciudadana, la consulta y el consentimiento libre previo e informado de los pueblos indígenas y el acceso a la justicia. En este sentido, el rol de las comunidades y las ciudades resulta fundamental de la mano de una necesaria articulación de los gobiernos nacionales con los subnacionales y locales como así también con los actores no estatales, de la mano del concepto de multilateralismo inclusivo que se ha puesto de manifiesto recientemente en San Francisco.

Iniciativas interagenciales

Asimismo, revisten especial importancia diversas experiencias de trabajo que estamos llevando a cabo y que dan cuenta del trabajo inter-agencial que consideramos fundamental en relación a nuestra misión y tarea, por ejemplo junto a ONU Ambiente en la Red Latinoamericana de Inventarios de Gases de Efecto Invernadero, como así también en el marco de ONU REDD junto a ONU Ambiente y FAO. También junto a ONU Ambiente en el Programa de implementación del Protocolo de Montreal y en los proyectos especiales de químicos. Asimismo, en el Programa de Aguas Internacionales del Caribe en donde en asociación con ONU Ambiente, FAO y UNESCO se están apoyando los esfuerzos de los países para seguir construyendo un marco de gobernanza regional que posibilite a los países avanzar hacia una economía azul, socialmente inclusiva y ambientalmente sostenible. Los logros de este proyecto incluyen avances en la lucha contra la contaminación de fuentes de contaminación de fuentes terrestres, manejo inter-subregional de pesquerías, restauración de habitats críticos entre otros.

G20

No podemos tampoco dejar de mencionar la importancia que ha tenido el seguimiento y la participación de ámbitos que resultan de envergadura para el análisis y el desarrollo de los flujos de inversiones a nivel global, con clara incidencia local y de sus políticas asociadas y por ende para la sostenibilidad. Este año ha resultado significativo en cuanto Argentina ejerce la Presidencia del G20 y tanto los grupos de trabajo como los de afinidad en este ámbito han tratado aspectos clave para el ambiente y la sustentabilidad y Japón que ejercerá la próxima presidencia ha decidido continuar con la estructura de los grupos de Sustentabilidad Climática y de Transiciones Energéticas.

Concluyendo

En este contexto el multilateralismo es más necesario que nunca para el desarrollo sostenible y el ambiente, y resulta fundamental no dejar a nadie atrás, por esta causa todas estas iniciativas poseen imprescindibles correlatos en el territorio, no pueden concebirse sin una intervención concreta a nivel local y viceversa a nivel global, junto con el trípode del desarrollo sostenible en el marco de un abordaje de derechos humanos que involucra necesariamente al derecho humano al ambiente.

Resulta entonces importante resaltar que el PNUD no solamente apoya a los países a cumplir con sus objetivos ambientales, establecidos en los tratados multilaterales, sino también que lo hace con esa mirada integral que demanda la Agenda 2030, con atención a mejorar las condiciones de vida de los pobres, y fomentando prácticas de producción más sostenibles con el sector privado para transformar las economías. Consideramos claves estos aspectos porque hacen al corazón del cambio que necesitamos en una mirada cada vez más orientada al concepto del triple beneficio o impacto positivo, y continuamos trabajando en este sentido por un mundo más justo y sostenible.

 

(*) Esta presentación fue elaborada conjuntamente por los equipos técnicos de la oficina del PNUD en Panamá (Sede Regional) y la oficina local del PNUD Argentina

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PNUD En el mundo

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