António Guterres en Davos: un nuevo rol del sector empresarial en el Desarrollo Sostenible

19-ene-2017

El SG en Davos, brindó un panorama de los desafios de la ONU y reforzó el llamado a un mayor compromiso con las problemáticas globales. Foto World Economic Forum/Valeriano Di Domenico

En su primer discurso en este foro global del sector empresarial, el nuevo Secretario General de la ONU, Antonio Guterrez,  destaca los ambiciosos acuerdos del 2016 -el Acuerdo de París sobre el cambio climático y la Agenda 2030 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible-, para movilizar a los gobiernos, la sociedad civil, el mundo académico y el sector empresarial para promover de forma conjunta una nueva forma de asociación capaz de transformar esos acuerdos en áreas de acción que ayuden a prevenir conflictos y otros desafios actuales.

 

"Es bueno estar de regreso en Davos, aunque empezaría diciendo que vivimos en un mundo peligroso.

Vemos una proliferación de nuevos conflictos; Viejos conflictos parecen nunca morir. Los conflictos están cada vez más interrelacionados, más vinculados a la nueva amenaza del terrorismo global.

En muchas situaciones son conflictos internos, asimétricos, con terribles violaciones del derecho internacional humanitario y del respeto de los derechos humanos. Son el resultado de la fragilidad de los Estados, de las instituciones, de las sociedades y en un mundo en el que las relaciones de poder no son claras; no sólo la imprevisibilidad y la impunidad tienden a proliferar, sino que es muy difícil para la comunidad internacional prevenir las crisis y resolverlas oportunamente.

Al mismo tiempo, si nos fijamos en la interconexión de las megatendencias mundiales -el crecimiento de la población y los movimientos de las personas, el cambio climático, la inseguridad alimentaria y la escasez de agua- vemos cómo cada vez se combinan más, se refuerzan mutuamente y se crean situaciones en la que muchas más personas están desplazadas y se produce una tensión de la cual surgen los conflictos.

Incluso si uno mira los sorprendentes resultados de la globalización y el progreso tecnológico, un enorme aumento de la riqueza mundial, el hecho de que el comercio se ha multiplicado enormemente en las últimas décadas, si se ve cómo las condiciones de vida han mejorado y hasta cómo la pobreza absoluta ha disminuido drásticamente, la verdad es que las desigualdades también han aumentado terriblemente y eso ha creado, especialmente a causa de la globalización de la comunicación, que todo el mundo ahora es consciente de lo que está sucediendo en todas partes. Eso ha creado una enorme frustración en muchos sectores de la población; frustración que conduce al divorcio entre la opinión pública, las sociedades y no sólo los establecimientos políticos sino también las organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas.

Ahora bien, en este contexto, es evidente que necesitamos un aumento de la diplomacia para la paz, y creo que una de las funciones clave de un Secretario General es involucrarse personalmente tratando de crear condiciones para que algunos de estos conflictos pueda encontrar una manera de ser resuelto.

Y creo que sólo hay una manera de hacerlo y es convencer a las partes del conflicto y a los países que tienen influencia sobre las partes en el conflicto, de que las guerras de hoy son guerras que nadie gana, en las que todo el mundo está perdiendo y que las guerras no sólo son una terrible fuente de sufrimiento para las poblaciones de los países involucrados, sino una amenaza para la estabilidad regional, y hoy, si se mira a Siria, Irak o Afganistán, también son responsables de este dramático aumento del terrorismo global.

Y así, creo que con la amenaza tan clara, los países involucrados deben entender que necesitan unirse y poner fin a este conflicto y la presión sobre ellos es, creo, una de las funciones que el Secretario General  de las Naciones Unidas debe poder ejercer, junto con muchos otros actores, respetando el liderazgo de los Estados Miembros. El Secretario General debería ser capaz de impulsar con más fuerza la paz, a fin de poder, al menos, minimizar algunos de los terribles consecuencias que ahora enfrentamos.

Pero para mí es claro que la prioridad para una organización como las Naciones Unidas y yo diría que la prioridad de la comunidad internacional, debe ser la prevención – la prevención de los conflictos, pero no sólo los conflictos – la prevención de los desastres naturales y de otras formas, otras amenazas que socavan el bienestar de la población de nuestro planeta.

La prevención no puede reducirse – especialmente cuando hablamos de prevención de conflictos – a alguna forma de acción diplomática. No, la prevención debe ser un enfoque integral, y para una organización como las Naciones Unidas, la prevención debe reunir sus tres pilares de acción: la paz y la seguridad, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. Y debe reconocer que la mejor prevención para el conflicto y la mejor prevención para otros impactos negativos en las sociedades es, por supuesto, el desarrollo sostenible e inclusivo.

A este respecto, debemos aprovechar los ambiciosos acuerdos del año pasado –el Acuerdo de París sobre el cambio climático y el acuerdo de la Agenda 2030 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible y movilizar a los gobiernos, la sociedad civil, el mundo académico y el sector empresarial para aprovechar estos acuerdos y estar juntos en una nueva forma de asociación capaz de transformar esos acuerdos en áreas de acción que ayuden a prevenir conflictos y otros desafios que enfrentamos en el mundo de hoy.

Y eso significa que necesitamos invertir en la resiliencia de las sociedades. Necesitamos invertir en la fuerza de las instituciones del Estado y de la sociedad civil. Necesitamos invertir en la protección de los derechos humanos. Necesitamos invertir en el empoderamiento de la mujer. Pero también afrontar el flagelo del desempleo juvenil, que es probablemente el peor problema que enfrentamos en el mundo de hoy, con consecuencias no sólo para el bienestar de las personas involucradas y las sociedades, sino también para la seguridad global, ya que los jóvenes desempleados en varias partes del mundo son la mayor área de reclutamiento para grupos terroristas.

Pero también invertir en atender las necesidades básicas de la población, desde la educación, la salud, el agua y el saneamiento, y para reunir a los actores humanitarios y de desarrollo, en las fsituaciones que enfrentamos en muchas partes del mundo.

Y, al mismo tiempo, reconocer que todas las sociedades son ahora multiétnicas, multireligiosas, multiculturales, para invertir en la cohesión social de esas sociedades; para que la diversidad sea una riqueza, no una amenaza. Para que las personas sean capaces ante todo de ver sus identidades valoradas, pero también para que las personas sientan que pertenecen a la comunidad más amplia, para que las sociedades sean inclusivas y cohesivas, no se conviertan en una fuente de confrontación y no se conviertan en una fuente de inestabilidad, como lamentablemente, vemos en muchas partes del mundo, incluso en el mundo desarrollado.

Ahora, en un contexto como este, y para poder abordar estos desafíos, creo que es muy importante que las Naciones Unidas reconozcan la necesidad de una reforma. Y seleccionaría tres áreas principales: en primer lugar, la reforma de nuestra estrategia de paz y arquitectura.

Hoy, esencialmente, las Naciones Unidas son conocidas por las misiones de mantenimiento de la paz y ello consume aproximadamente el 70% de nuestro presupuesto. Y la mayoría de nuestras operaciones tienen lugar en países donde no hay paz para mantener;lLas fuerzas de paz se convierten inevitablemente en partes en el conflicto y, en varias situaciones, crean ambientes extremadamente difíciles y facilitan el tipo de abusos que también empañan la imagen de las Naciones Unidas.

Tenemos que asegurarnos que la prevención y el sostenimiento de la paz en los países que finalmente salen del conflicto deben ser la prioridad de las prioridades, y esperamos que limiten mucho más nuestros esfuerzos de mantenimiento de la paz gracias a nuestra capacidad de prevenir crisis y permitir la estabilidad.

La reforma de las esferas de paz y seguridad de las Naciones Unidas, la reforma del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, basada en la coordinación y la rendición de cuentas, para apoyar plenamente a los países en la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la aplicación del Acuerdo de París Acuerdo sobre el Cambio Climático, y finalmente nuestra reforma de gestión.

El reglamento del personal, las normas financieras, las normas presupuestarias de las Naciones Unidas, son el resultado de una conspiración para no permitir que las Naciones Unidas funcionen, probablemente seríamos los mismos que tenemos.

Obviamente, no hubo conspiración, pero lo que ha ocurrido es que, en la lógica de la burocracia, el control central ha tendido a no permitir el normal desarrollo de procedimientos adecuados -descentralización, simplificación de las cosas y la difícil relación entre los llamados Países en desarrollo y el Grupo de los 77 + China en la Asamblea General, y la llamada Quinta Comisión, con la desconfianza que existe, ha creado una tendencia a la microgestión que, por ejemplo, no permíten crear un puesto a un nivel profesional bajo en cualquier parte del mundo sin ir a la Asamblea General.

Ahora debemos entablar un diálogo con todos los Estados Miembros para que comprendan que existe una estrategia de beneficio mutuo si se basa en la simplificación, la descentralización, la flexibilidad y en una cultura de transparencia y rendición de cuentas.

Sólo una ONU reformada puede ser el motor de una comunidad internacional capaz de transformar la prevención en una verdadera prioridad y sabemos que eso no sería fácil, porque las cámaras no están allí cuando se previene un conflicto; las cámaras sólo están allí cuando finalmente se produce un conflicto.

Y el segundo aspecto que creo que es absolutamente crucial, es el fortalecimiento de una nueva generación de asociaciones, asociaciones no sólo con los gobiernos, no sólo con la sociedad civil y el mundo académico, sino también con la comunidad empresarial en el contexto de la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el cambio climático, creando las condiciones para un desarrollo inclusivo y sostenible –como he dicho- la mejor manera de prevenir las crisis y los conflictos en el mundo de hoy.

Creo que es importante notar, si uno mira el debate que tuvo lugar aquí en el Foro Económico Mundial, que hoy hay una conciencia perfecta de que el negocio de las empresas no es sólo el negocio y hemos visto cómo la responsabilidad social corporativa se ha desarrollado. Hemos visto cómo la filantropía se ha expandido enormemente en los últimos años. Pero lo que más me interesa es la alineación de los negocios centrales del sector privado con los objetivos estratégicos de la comunidad internacional.

Creo que ya hemos ido muy lejos cuando se mira la economía verde y cuando se miran los esfuerzos por controlar el cambio climático. Está claro ahora que es un buen negocio invertir en la economía verde y que la economía verde ha creado un gran número de oportunidades de inversión rentable para el sector privado. Diría que cuando nos fijamos en las amenazas que existen hoy en día entre el cambio climático y la posibilidad de que algunos gobiernos adopten menos medidas de apoyo, diré que los mejores aliados entre aquellos que quieren asegurarse que se aplique el Acuerdo de París, los mejores aliados hoy en día en el mundo están probablemente en el sector empresarial y es muy importante movilizarlos completamente.

Pero incluso en la implementación de la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un cálculo que se hizo recientemente demuestra que los rendimientos de las inversiones que pueden generarse por la plena implementación de esos objetivos significaría algo del orden de la magnitud de $ 30 mil millones por año. Lo que significa que tenemos aquí la oportunidad de generar inversiones atractivas para el sector privado, pero simultáneamente permitir que el sector privado desempeñe un papel absolutamente esencial para asegurar que esos objetivos se alcancen efectivamente. Porque sin el sector privado no tendremos la innovación necesaria, no tendremos la capacidad necesaria para descubrir nuevos mercados, nuevos productos, nuevos servicios y poder desarrollar nuevas áreas en la economía. Sin el sector privado, no crearemos suficientes empleos, no traeremos suficiente dinamismo y estabilidad a las sociedades que necesitan ser mejoradas con la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Y es por eso que creo que ahora hay una oportunidad para una nueva plataforma de asociación, a un nivel superior. Una plataforma de colaboración que ahora puede servir no sólo para implementar las metas y definir el pasado, sino para afrontar los desafíos que enfrentaremos en el futuro y los impactos que han sido discutidos tantas veces en este Foro Económico Mundial, La denominada cuarta revolución industrial y los retos a los que se enfrenta la comunidad internacional en áreas como la ingeniería genética o la inteligencia artificial y los problemas del ciberespacio, en la que estoy profundamente convencido de que sólo con un diálogo y una asociación muy sólidos entre gobiernos, organizaciones internacionales y el sector privado, sería posible transformarlos en instrumentos que permitieran un fantástico aumento del bienestar de las personas y evitar los riesgos que serían una pesadilla para la humanidad, como desafortunadamente, una forma totalmente no regulada de investigación en algunos de estas áreas eventualmente generaría".