Conocer nuestros derechos para ejercerlos. Puentes hacia la Justicia para no dejar a nadie atrás

06-dic-2017

"Nada sobre nosotras, sin nosotras", dice Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

“Diez años estuve buscando ayuda hasta que encontré a Sordas Sin Violencia” cuenta Ana, una mujer Sorda de 62 años. Durante todo ese tiempo trató de denunciar la violencia a la que estaba sometida por su marido y sus hijos. Fue a la comisaria de la mujer, a una fiscalía, se acercó a distintos organismos, pero nunca tuvo respuestas. En ningún lugar logró ser acompañada, ni denunciar su situación.

Ana estaba cada vez más aislada por su condición de víctima de violencia de género y porque sus posibilidades de comunicarse son muy limitadas. Ella quedó totalmente Sorda a los 28 años y recién ahora, luego de haberse acercado al “Programa Sordas Sin Violencia”, está aprendiendo la lengua de señas que será la puerta de entrada para poder comunicarse con otras personas Sordas de la comunidad.

Mariana Reuter, una de las especialistas que coordina este programa junto con Ester Mancera, explica: “Una víctima de violencia de género oyente que sufre violencia económica, psicológica o física se aísla y con el tiempo deja de ver a su familia y amigos, pero si un día se anima puede llamar al 144, 137 o al 911 para denunciar y empezar a salir de ese aislamiento. En cambio, las mujeres Sordas están doblemente aisladas y por más que quieran no pueden recurrir a esos servicios para encontrar justicia”.

En Argentina todavía son muy pocos los servicios que están preparados para brindar una atención adecuada a las mujeres Sordas. Para orientar y asesorar a aquellas que se encuentran en situación de violencia de género se suelen utilizar líneas telefónicas y todavía casi en ningún servicio se hicieron capacitaciones, ni se realizaron ajustes en los procedimientos de atención para posibilitar el acceso a la justicia en igualdad de condiciones. “A esto se agregan las barreras para acceder a la información de cualquier tipo y más todavía sobre derechos. De hecho, muchas no saben que están siendo víctimas de violencia de género y que la violencia que ejercen contra ellas es un delito”, agrega Reuter quien también pertenece a la comunidad Sorda.

El “Programa Sordas Sin Violencia” surgió para dar respuesta a muchas situaciones como la de Ana.

El PNUD Argentina al tomar conocimiento de su existencia, comenzó a seguir de cerca la experiencia. Los diálogos con el equipo del Programa, sumados al trabajo con actores gubernamentales que tienen la responsabilidad de hacer que los servicios de justicia sean accesibles e inclusivos, comenzaron a darle forma a una iniciativa que fue seleccionada por la Iniciativa de Innovación 2017. Este programa de innovación del PNUD  cuenta con el apoyo del Gobierno de Dinamarca e invita a experimentar formas novedosas de abordar desafíos complejos para el desarrollo humano. En el caso de Argentina, esta iniciativa promueve la construcción de puentes entre las mujeres Sordas y las políticas públicas de acceso a la justicia.

Con el acompañamiento de “Sordas Sin Violencia”, Ana pudo por fin tener un trato respetuoso de sus derechos. Recibió asesoramiento jurídico en los servicios de justicia; realizó las correspondientes denuncias y en ese ínterin, pudo comenzar a cobrar por sí misma la pensión no contributiva por discapacidad que antes cobraba su ex pareja pese a que ella era la titular. También pudo irse a vivir a un hostel y dejar la casa en la que convivía con los hombres que la sometían a violencia. 

Un modelo de atención integral

El Programa se creó en 2016 a partir de una alianza entre dos organizaciones de la sociedad civil: “Enlaces territoriales para la equidad de género”, especializada en violencia de género y FUNDASOR, una organización que acompaña a las familias de personas Sordas en sus procesos de comunicación y socialización. Su trabajo se desarrolla en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, aunque con la ayuda de las redes sociales y videollamadas, han podido acompañar a mujeres Sordas en situación de violencia de otros lugares de la Argentina.

Desde “Sordas Sin Violencia” siguen bien de cerca la sinuosa travesía que tienen que recorrer las mujeres víctimas de violencia de género Sordas para hacer valer sus derechos: las acompañan en las largas horas de espera para hacer una denuncia, les brindan contención y apoyo para ir a declarar y cada vez que necesitan presentarse en un juzgado o cualquier otro organismo.

Para Ester Mancera, que cuenta con una vasta experiencia en el acompañamiento a víctimas de violencia de género: “el circuito que tienen que atravesar las mujeres Sordas es el mismo que les toca a las mujeres oyentes que son víctimas de violencia de género, pero en estos casos es importante que desde los espacios de acceso a la justicia puedan acompañar adaptando dispositivos cuando sea necesario y respetando tiempos que siempre son diferentes, tanto por el contexto de aislamiento en el que viven como por la necesidad de organizar los relatos de un modo distinto al que suelen tener las mujeres oyentes”.

Con el apoyo de intérpretes especializadas en violencia de género y mediadoras de la comunidad Sorda, buscan construir una relación de empatía con las mujeres que las consultan. Las acompañan y les explican cuáles son los pasos que se pueden seguir para enfrentar los diferentes obstáculos que les toca atravesar. El rol de las personas Sordas en esta estrategia de atención integral es central: “El acompañamiento que brindamos siempre incluye mi participación o la de otras mediadoras de la comunidad Sorda porque nosotras somos las que podemos comprender mejor la realidad de cada mujer, acompañar y contener.

Como dice la Convención ‘Nada sobre nosotras, sin nosotras´. Luego está el importante trabajo que realizan, Ester como especialista en violencia de género y Mariela como intérprete de Lengua de Señas Argentina”, explica Mariana Reuter. También, desde “Sordas Sin Violencia “crearon un espacio para que las mujeres se reúnan, compartan lo que les está pasando y principalmente, para que entre todas puedan encontrar alternativas que les permitan tener una vida libre de violencias.

PNUD Argentina se propuso sumar a “Sordas Sin Violencia” y a otras organizaciones de la comunidad Sorda y de la sociedad civil en general para comenzar a trabajar junto al Gobierno argentino sobre las causas profundas que impiden el acceso a la justicia a estas mujeres. En el país, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad está vigente desde el año 2008. Si se logran espacios comprometidos con la búsqueda de soluciones inclusivas aumentan las posibilidades de lograr que todas las mujeres víctimas de violencia de género puedan encontrar en los servicios de justicia una respuesta adecuada y oportuna para ejercer y proteger sus derechos. El desafío ya está en marcha.

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