Diagnóstico general sobre las brechas de género en la Argentina

15-mar-2017


La igualdad entre mujeres y hombres, no es resultado automático de la promoción y protección de los derechos humanos sino que requiere de acciones específicas. Una mirada aparentemente neutral en torno de los derechos humanos también oculta las desigualdades en el ejercicio de derechos para las mujeres, así como la especificidad de problemáticas y situaciones que deben ser abordadas en su particularidad. 

El pasado 8 de marzo, mujeres de todo el mundo salieron a las calles y alzaron sus voces para conmemorar el Día Internacional de la Mujer a través de una gran variedad de iniciativas dirigidas tanto a celebrar los logros, las oportunidades y el potencial de las mujeres, como a reivindicar la no vulneración y respeto de sus derechos y libertades fundamentales. En esta ocasión, el tema central del Día Internacional de la Mujer de 2017 se ha referido a los efectos derivados de un mercado laboral en continua transformación. El mundo laboral está cambiando de un modo que tendrá consecuencias significativas para todas las personas, en especial, para las mujeres. 

A lo largo de los últimos treinta años, en la Argentina tuvo lugar un constante incremento de la participación económica de las mujeres. Sin embargo, este proceso se sucedió en el contexto de un significativo aumento de la desocupación para ambos sexos, y de precarización de los puestos de trabajo. Actualmente, la actividad femenina es de un 48,7% (47%), lo que da cuenta de un sostenido incremento de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo aun cuando continúa siendo significativamente menor que la participación masculina, que es de 73,3% (72%). Por otro lado, la desocupación afecta a mayor proporción de mujeres que varones: el 6,9 % de los varones y el 11% de las mujeres económicamente activas se encuentran en esta situación.

Hoy, en nuestro país, las mujeres ganan en promedio un 27% menos que los hombres por el mismo trabajo, una brecha que aumenta a cerca del 40% en el caso del sector informal donde perciben ingresos frágiles. Entre las mujeres trabajadoras, el 47,5%, tiene empleos no registrados, mientras que este porcentaje disminuye a un 38,1% para los hombres. La informalidad y precariedad condicionan fuertemente el ejercicio de muchos de los derechos relacionados con la inserción laboral en el sector formal. 

Hoy, en nuestro país, las mujeres dedican más del doble del tiempo que los varones a tareas no remuneradas, desde el cuidado de los hijos, los enfermos y los ancianos, hasta la cosecha y la preparación de la comida. La carga desproporcionada de trabajo no remunerado es una limitación para las mujeres en el ámbito laboral. 

Hoy, en nuestro país, los modos de inserción de hombres y mujeres en el mercado de trabajo ponen de manifiesto la persistencia de segmentaciones horizontales (por rama y tipo de ocupación) y verticales (por niveles de jerarquía), que acentúan la desigualdad entre sexos. Por un lado, se observa que las mujeres se insertan, en general, en actividades técnicas y científico-profesionales y en actividades de baja calificación. Principalmente, se desempeñan en tareas tradicionalmente consideradas femeninas del sector de servicios, tales como la enseñanza (17, 8%), las actividades comerciales (15,2%) y los servicios sociales y de salud (9,6%). Un 17,1% trabaja en el servicio doméstico, que se revela como el sector de mayor vulnerabilidad puesto que el 92,3% del total no se encuentran registradas según datos del INDEC. En cuanto a la segmentación vertical, según la EPH, el 63% de las posiciones directivas están ocupadas por varones y el 37% restante, por mujeres. 

El lema “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”, refleja la importancia que tiene el éxito de las mujeres en el nuevo mundo laboral. Los adelantos tecnológicos, la movilidad laboral, la economía verde y la globalización pueden ofrecer posibilidades sin precedentes para las mujeres, siempre que éstas puedan acceder a una educación y una capacitación adecuadas. El empoderamiento de las mujeres y su igual participación en los entornos laborales se convierte, de este modo, en factor clave para el desarrollo y la mejora de las condiciones de vida de las comunidades. No solo mejora las perspectivas de millones de mujeres, sino que tiene también un efecto profundo en el desarrollo de los países. Como señalaba el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres en su discurso, “cuando las mujeres participan plenamente en la fuerza de trabajo, se crean oportunidades y se genera crecimiento. El aumento de la proporción de mujeres en las instituciones públicas hace que estas sean más representativas, aumenta la innovación, mejora la adopción de decisiones y beneficia a sociedades enteras”. 


Estrategia de igualdad de género del PNUD para el período 2014-2017

El compromiso del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con la igualdad de género está estrechamente vinculado con su intensa labor en torno a la consecución de los derechos humanos desde el paradigma de Desarrollo Humano equitativo y sostenible. 

“La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son ejes del mandato del PNUD sobre el desarrollo. La igualdad de género es, principalmente, una  cuestión de derechos humanos, a la vez que impulsa los avances en materia de desarrollo. A menos que las mujeres y las niñas puedan ejercer plenamente sus  derechos en todas las esferas de la vida, el desarrollo humano no progresará”.

(Helen Clarke, Administradora del PNUD)

El PNUD asume el compromiso de incorporar la dimensión de género como eje transversal en la promoción del desarrollo humano en 1996, poco tiempo después de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada en Beijing. Allí, gobiernos, fondos, programas y Agencias del Sistema de las Naciones Unidas (SNU) declararon que la estrategia para avanzar íntegramente en la búsqueda de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres era la incorporación sistemática de esta perspectiva en sus respectivos planes de acción. En el caso argentino, en 2007 la oficina del PNUD en el país inició el Proyecto Transversalización del Enfoque de Género, conformando un equipo de trabajo para contribuir al proceso de institucionalización del enfoque de género en la cooperación del programa con Argentina. Promover la igualdad de género implica que las necesidades y los derechos tanto de mujeres como de varones constituyen una dimensión integral en el diseño, la implementación, y el monitoreo de acciones de cooperación para el desarrollo. 

El presente documento, Desafíos para la igualdad de género en la Argentina, resume la hoja de ruta que desde el PNUD Argentina hemos asumido para contribuir con nuestro país en su compromiso por alcanzar la igualdad de género, teniendo en cuenta las particularidades del contexto argentino actual, y presenta la estrategia para la inclusión del enfoque de igualdad de género en el conjunto de acciones que el PNUD lleva a cabo en la Argentina.  

En la aplicación de la estrategia para el período 2014-2017 se adoptará un enfoque que preste especial atención a las mujeres y las niñas que sufren formas múltiples y entrecruzadas de discriminación, como las debidas a su pertenencia a un grupo étnico o un pueblo indígena o a su condición de migrante o persona con discapacidad. El enfoque recurrirá en gran medida a la cooperación y al aprendizaje Sur-Sur para el intercambio de conocimientos, investigaciones y mejores prácticas sobre políticas, programas y estrategias entre los socios de los diferentes países de la región. A tal efecto, se compartirán experiencias entre los socios y los grupos de mujeres del Sur, y se fomentará la colaboración entre los países afectados por problemas de desarrollo similares.

La idea de igualdad de género, remite a la necesidad de equiparar las diferencias entre las personas y sus circunstancias bajo un parámetro de dignidad mínima, común para todos. Permite ver y cuestionar la existencia de desigualdades en el ejercicio de derechos como parte de un proceso producido social e históricamente y, por lo tanto, invita a identificar oportunidades y herramientas para la equiparación en el ejercicio de estos derechos. Nuestra misión, en conformidad con la visión global del plan estratégico del PNUD para el período 2014-2017, consiste en contribuir a la erradicación de la pobreza y reducir significativamente las desigualdades entre los géneros mediante la promoción de los derechos y el empoderamiento de las mujeres, como agentes del cambio y líderes de los procesos de desarrollo, para lograr un mundo más incluyente, sostenible y resiliente. El 2016 presenta una oportunidad sin precedentes para que los países y los ciudadanos del mundo emprendan un nuevo camino para mejorar las vidas de las personas en todas partes. 

 

17 objetivos para transformar nuestro mundo

El 25 de septiembre de 2015, las y los líderes del mundo adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una agenda universal y transformadora basada en los derechos, las personas y el planeta, a partir de una visión más amplia del desarrollo que incluye el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente.

La igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres y las niñas quedan reflejados de manera central en la nueva Agenda 2030, a través de un objetivo específico referido a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y de una sólida transversalización de género en las metas e indicadores de los demás objetivos, los medios de implementación, las asociaciones globales, el seguimiento y la revisión. 

 

Los Principios para el empoderamiento de las mujeres

El sector privado es un socio clave en los esfuerzos de promoción de la igualdad de género y del empoderamiento de la mujer. La Agenda 2030 reconoce la necesidad de afrontar los problemas del desarrollo a través de una acción conjunta entre los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. Este nuevo planteamiento del desarrollo otorga un papel fundamental a las empresas —desde el micro-negocio y las cooperativas, hasta las grandes multinacionales— y las compromete a contribuir directamente en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Entre todos los retos y oportunidades que existen hoy en el mundo, un hecho es incuestionable: las empresas que tienen mayor igualdad de género gozan de niveles más altos de crecimiento y mejor desempeño. Sin embargo, para dar paso a la igualdad de género y garantizar la inclusión del talento, las aptitudes y la energía de las mujeres —desde las oficinas ejecutivas, hasta las fábricas y las cadenas de suministro— es necesaria la adopción de medidas y políticas decisivas, visibles, cuantificables y medibles, específicamente dirigidas al logro de este objetivo. Si queremos crear economías más fuertes, lograr los objetivos de desarrollo y sostenibilidad convenidos internacionalmente y mejorar la calidad de vida de las mujeres, las familias y las comunidades, es fundamental empoderar a las mujeres para que participen plenamente en la vida económica, en todos sus sectores.

Elaborados a través de una asociación entre ONU Mujeres y el Pacto Global de las Naciones Unidas, los 7 Principios están diseñados para orientar a las empresas y al sector privado a la hora de examinar las políticas y prácticas que aplican en el ámbito del empoderamiento de las mujeres. En la actualidad, cerca de 1,300 empresas de 67 países se han comprometido a avanzar en el cumplimiento de los Principios. La Argentina también se suma a la plataforma con la adopción de los mismos por una docena de importantes empresas. 

1. Promover la igualdad de género desde la dirección al más alto nivel.

2. Tratar a todos los hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo; respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación.

3. Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores y trabajadoras

4. Promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres.

5. Llevar a cabo prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y mercadotecnia a favor del empoderamiento de las mujeres.

6. Promover la igualdad mediante iniciativas comunitarias y cabildeo

7. Evaluar y difundir los progresos realizados a favor de la igualdad de género.

 

En búsqueda de la equidad: buenas prácticas empresariales de empoderamiento de las mujeres

Un estudio elaborado por el PNUD en 2004 revela que las brechas entre hombres y mujeres siguen siendo más notables en el sector privado que en el sector público. Es en este contexto que la Red del Pacto Global de la ONU en Argentina decide poner en marcha, a partir de 2014, el Grupo “Empresas por la Igualdad” que ha permitido a las empresas profundizar en la comprensión de las desigualdades estructurales de género y su impacto en el mercado de trabajo. El grupo de trabajo ha discutido temáticas clave como la gestión de recursos humanos con enfoque de género, la comunicación inclusiva, la prevención y abordaje de la violencia de género, la seguridad con enfoque de género, y los diagnósticos y la planificación con enfoque de género.

A través del Grupo “Empresas por la Igualdad”, la Red del Pacto Global en el país lanzó en el 2016 una convocatoria nacional para que las empresas presenten ejemplos y casos de equidad de género en el ámbito empresarial. El lanzamiento de esta convocatoria contó con el respaldo muy activo del nodo de la provincia de Santa Fe de la Red Argentina del Pacto Global, de organizaciones de la sociedad civil como Moverse y de empresas como Randstad.

Los casos recibidos, que fueron evaluados por un jurado externo integrado por la Unidad de Género de la Universidad de San Martín, la Subsecretaría de Responsabilidad Social de la Nación y por el Centro Regional del PNUD en Panamá, pertenecen a empresas de distintos tamaños y rubros que han planteado e implementado soluciones concretas a problemas comunes del sector y abordan iniciativas muy variadas desde políticas o estrategias de igualdad hasta programas o medidas para la prevención y la atención de la violencia de género, la promoción de la participación de las mujeres en puestos de toma de decisión, la conciliación entre la vida laboral y familiar y la inclusión y acompañamiento de personas trans.    

Los casos finalmente seleccionados pertenecen a 9 compañías argentinas, de distintos tamaños y rubros, que el jurado ha querido destacar por su innovación, coherencia y solidez con los objetivos de promoción de la igualdad de género y del enfoque de los derechos humanos aplicados a la empresa. Todos ellos, han sido acopiados en la publicación conjunta de la Red del Pacto Global en Argentina, el PNUD Argentina y las Naciones Unidas en Argentina titulada En la búsqueda de la equidad: buenas prácticas empresariales de empoderamiento de las mujeres.

La finalidad es inspirar a la acción para que otras empresas capten, desarrollen, fortalezcan y potencien el talento femenino, y visibilizar el rol protagónico y las acciones que desarrollan las empresas y el sector privado para transformar las economías y concretar cambios estructurales en beneficio del  empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género. “Estamos convencidos de que la difusión de los mismos resultará de mucha utilidad para las empresas que están en la búsqueda de sus propias soluciones” sostiene Mauricio René Valdés, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas y Representante Residente del PNUD en Argentina.

Las empresas pueden ayudar a eliminar los obstáculos que impiden la participación económica de las mujeres; pueden poner el ejemplo y promover a mujeres para ocupar puestos directivos sobre la base del mérito; pueden asegurar la igualdad salarial y las prestaciones a todas las mujeres y los hombres empleados en condiciones que incluyan alternativas laborales más flexibles con protección social; pueden invertir en la formación y el fomento de la capacidad de las mujeres para que avancen dentro de la empresa; y crear un ambiente seguro y una política de tolerancia cero hacia todas las formas de violencia o discriminación contra las mujeres en el lugar de trabajo. Si queremos crear un futuro sostenible, es fundamental que todos y todas trabajemos juntos haciendo que los negocios sean sinónimo de igualdad y desarrollo sostenible.

 

 

 

 

 

 

PNUD En el mundo

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tobago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe