PNUD Argentina acompaña los esfuerzos internacionales y locales en materia de protección de la biodiversidad a través múltiples dimensiones: la integración de la gestión de la biodiversidad y los ecosistemas en la planificación del desarrollo así como en las actividades de los sectores productivos; el fortalecimiento de las zonas protegidas, incluidas las zonas indígenas y conservadas por pueblos originarios.

     

   Matías Mottet - Oficial de Proyectos Ambiente y Desarrollo Sostenible -

La décimo cuarta Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica se celebró en la Ciudad de Sharm el Sheik, Egipto, entre los días 16 y 30 del mes de noviembre y reunió a representantes de más de 150 países, con el objeto de buscar un acuerdo común vinculado a la protección de la biodiversidad a nivel global.

Esta reunión se da en el marco de la celebración número 25 del Convenio de Diversidad Biológica y sirve además de soporte para la Reunión de las Partes vinculadas al Protocolo de Cartagena (MOP#9) sobre seguridad de la biotecnología y Reunión de las Partes vinculadas al Protocolo de Nagoya (MOP#3) sobre el acceso a recursos genéticos y la distribución justa y equitativa de sus beneficios, por lo cual las delegaciones tuvieron la nada fácil tarea de negociar diversas agendas en simultaneo y, en la mayoría de los días, participando de dos reuniones plenarias ocurriendo al mismo tiempo en salones separados.

Los datos que preceden a esta COP#14 en lo que se refiere al estado mundial de la naturaleza presentan tanto avances como retrocesos y urgen a los estados miembros a encontrar acuerdos, aun cuando existan puntos de disenso en lo que refiere una adecuada gestión de los recursos naturales. Según UICN (2018), las tendencias en las mediciones del estado de la biodiversidad requieren de acción urgente por parte de los estados.

El estudio identifica como los principales drivers* de la perdida de la vida silvestre y el agotamiento de los ecosistemas a la intervención humana en los ambientes naturales, destacando especialmente el avance desmedido de la frontera agropecuaria, la expansión urbana, y el deficiente desarrollo de la infraestructura, siendo el cambio climático un amplificador de los efectos de estos drivers.

De acuerdo con el último informe de IPBES (2018), en América Latina la mayoría de los países analizados se encuentra utilizando los bienes y servicios provistos por la naturaleza a una tasa mucho mayor a la de su recuperación. De este modo, un cuarto de las especies se encuentra con un alto nivel de riesgo de extinción en nuestra era. Esta región contiene el 13% de la población mundial y genera el 23% de la huella ecológica global.

Por su parte el continente africano no cuenta con una tendencia diferente a la de América ya que, sólo como ejemplo, en los últimos 25 años ha perdido el 25% de sus manglares, fundamentales en la protección de las costas y hábitat de cientos de especies, muchas de ellas de interés comercial y sustento de millones de familias.

Todos los expertos reunidos en la COP#14 coinciden en que la principal causa de la perdida de la biodiversidad es el actual modelo de consumo a nivel global, en donde se le demanda a la tierra mucho más de lo que ella nos puede ofrecer, poniendo en riesgo no solo la existencia de especies animales y vegetales, sino la propia existencia humana, nuestro futuro. En este sentido, y siempre dentro del marco de la COP#14, las delegaciones discutieron cuestiones fundamentales vinculadas a como incorporar el enfoque de la biodiversidad en los sectores que son base y sustento para el desarrollo, considerando las necesidades de todos los países.

Como destacó el Secretario de Política Ambiental, Diego Moreno en la declaración del GRULAC durante la apertura de la COP#14, los países que conforman este grupo destacan la importancia de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible como marco de acción referencial para políticas públicas y, al mismo tiempo, para darle seguimiento a las actividades programadas en la región.

Este escenario hace indispensable encontrar modelos de desarrollo diferentes al actual, que integren la biodiversidad con los modelos productivos de modo tal de lograr el bienestar humano hoy, sin comprometer el de las generaciones futuras. Pero este concepto no es nuevo y los que trabajamos en cuestiones vinculadas a la protección del ambiente lo escuchamos desde la Conferencia de Rio 92, cuando se definieron las bases para el desarrollo sostenible. ¿Entonces que está fallando? El argumento es muy simple, pero responde a una lógica muy compleja para internalizar y trasladar a las respuestas políticas aún muy fragmentadas: la humanidad necesita de la naturaleza para alcanzar el desarrollo sostenible.

En línea con lo establecido en la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2016-2020 formulada por la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, desde PNUD Argentina acompañamos los esfuerzos internacionales y locales en materia de protección de la biodiversidad a través múltiples dimensiones: la integración de la gestión de la biodiversidad y los ecosistemas en la planificación del desarrollo así como en las actividades de los sectores productivos; el fortalecimiento de las zonas protegidas, incluidas las zonas indígenas y conservadas por pueblos originarios a fin de que sean mejor gestionadas y financiadas y contribuyan al desarrollo sostenible; adaptación y mitigación del cambio climático basada en los ecosistemas, etc.

Este documento propone el gran desafío de, para el año 2020, alcanzar el 13 % de superficie mínima protegida del territorio nacional, el 4 % de cobertura de protección de zonas marinas y costeras de los espacios marítimos argentinos, así como aumentar un 20 % la superficie protección actual de los humedales.

Salvar al planeta significa, en definitiva, proteger las bases indispensables para alcanzar el desarrollo sostenible, y en este escenario la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible se presentan como una oportunidad para lograrlo.

Puntualmente, de los 17 ODS adoptados por la comunidad internacional para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad, tres de ellos se vinculan directamente con cuestiones ambientales: ODS 13, Acción por el Clima, ODS 14 Vida Submarina y ODS 15 Vida en la Tierra.

 

*Drivers: factores; elementos impulsores de una situación particular.

 

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